32 Festival Internacional Jazz Plaza La Habana
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Brenda Besada Rodríguez

Ruly Herrera es un dotado percusionista cubano, que recién nos regaló su ópera prima en el ámbito de la industria discográfica, el fonograma Mal tiempo.

De sorpresivo o inesperado me gustaría clasificar este álbum, que discursa desde los sonidos musicales, agregándole palmas, coros tribales, onomatopeyas, silbidos y silencios. Para mí, un rescate a sonoridades jazzísticas perdidas en cassettes de cinta que escuchaba en casa desde pequeña, y a la vez, una manera bien moderna de asimilar, comprender, y reintegrar el jazz a la escucha.

Un “Intro”, breve pero rotundo, abre las puertas a lo que será la escucha de este disco: una sorprendente travesía por los parajes más contemporáneos de la música en general, y del jazz en particular. No es que el acercamiento al género sea desde las complejidades y particularidades que se imponen en una estética free o contemporánea, sino que la idea general de la concepción de los temas tiene ese aire a lo world music, a veces un tanto pop, que permea las más diversas expresiones musicales de los últimos tiempos.

No obstante, también aparecen referentes sonoros muy marcados, que acercan estos temas a las composiciones de algunos jazzistas norteños y europeos (sobre todo guitarristas y bajistas) que marcaron pautas entre los setentaitantos y los noventa. Por supuesto, también asoman rasgos de cubanía, aunque desde una posición más sutil o tímida, reforzada en cortes más alatinados como “Almendrón” o “De to’ un poco”, donde las percusiones cubanas cobran potencia.

Un “Caravane” con dejos rockeros, de espíritu algo friky, algo funk, y un “Homenaje” a los Jellow Jackquets, son otros dos temas que sobresalen en este fonograma lleno de sucesos atmosféricos, sonoridades que coquetean con la música electrónica y la cubana, con los efectos y samplers y con las distorsiones, sin marcarlas evidentemente, gestando una especie de música sin patria.

Impecables interpretaciones las de Ruly Herrera y Rey Guerra Jr., así como de sus diversos invitados. La mano autoral es primordialmente de Ruly, aunque también destacan las composiciones realizadas a dos manos, en conjunto a Adel González, Rey Guerra, y su hermano Yasser Herrera; y las piezas realizadas por Emilio Martini. El sello distintivo del disco: una unión impecable de estilos diversos, una perfecta armonía y equilibrio sonoro, y una directa, clara y precisa idea musical, sin tabúes ni prejuicios sonoros, que atrapa desde la primera escucha.

Ruly Herrera junto a su banda Real Project, ya se encuentra dando de qué hablar en los escenarios habaneros contemporáneos. Su estética autoral es sólida, y a la vez refrescante, e indudablemente, no hay mal tiempo para esta, su primera producción discográfica como compositor y arreglista, solo buenas caras.